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jueves, 7 de junio de 2012

Chávez, nuevamente en el centro de la escena política

El momento político venezolano, a 120 días de las elecciones presidenciales sigue fuertemente impactado por la evolución de la salud del presidente Hugo Chávez, por un lado, y por las crecientes dudas sobre si la tan pregonada unidad opositora se mantendrá hasta el 7 de octubre, habida cuenta de que la candidatura de Henrique Capriles Radonsky no tomó impulso siquiera durante los meses en los que el mandatario estuvo prácticamente fuera del ruedo, atendiendo sus problemas de salud.
Lo cierto es que el mandatario regresó de su radioterapia y ocupó nuevamente el centro de la escena política. Chávez volvió a ocupar su lugar de siempre en un punto: si él no dice las cosas, pareciera que no sirve que nadie las diga por él.
Posiblemente, el peligro en Venezuela no es por los resultados electorales, sino por el proceso hacia las elecciones, donde una serie de grupos y personajes (nacionales y foráneos, que de alguna forma hay que calificarlos) no quieren que la elección se realice, sino que aspiran a provocar una ruptura antes y forzar al gobierno a una situación de emergencia.
El panorama de esta lucha por el poder sigue con grandes turbulencias, que no parecieran desaparecer antes del 7 de octubre próximo. De parte del chavismo, la falta de una dirección colectiva del proceso y de una alianza estratégica con bases políticas de partidos y movimientos afines, se ve ahora como una debilidad para poder asegurar un futuro de estabilidad, continuidad, legitimidad y participación, cuando se habla del próximo período presidencial 2013-2019.
 Sorprendentemente, Conferencia Episcopal y gobierno reanudaron el diálogo después de... ¡tanto tiempo! Pero héte aquí que la Iglesia eligió nuevos directivos y recomendó el acercamiento. Fue una reunión donde predominó la necesidad de recomponer esas relaciones.
El tema de fondo fueron las perspectivas hasta el 7 de octubre, los riesgos planteados y la necesidad de contribuir a llevar tranquilidad y borrar tanta incertidumbre. Amén.
Mientras, las agresiones a periodistas -identificados con el chavismo- pasaron de castaño a oscuro con medios del Zulia: el diario Qué pasa, y la TV Catatumbo. Una granada de mano al periódico y unos doce disparos a la sede de la tele en un estado donde el gobernador es opositor a Chávez (y ex precandidato presidencial).
Asimismo, llamaron la atención las serias denuncias de Héctor Navarro sobre sabotaje en la industria eléctrica, siguiendo a las que sobre el Metro de Caracas adelantara su presidente, Haiman El Troudi. “Que no nos sorprenda más adelante el uso de explosivos”, comentó el director de Últimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel.
El sociólogo Javier Biardeu señala que la conclusión predominante sigue siendo que “sólo” el sistema de conducción político concentrado en Chávez, garantiza la unidad y continuidad del proceso bolivariano. Y, extrañamente, es el propio Chávez quien más énfasis pone en la necesidad de unidad –“unidad, unidad, unidad o la anarquía nos devorará”- del movimiento bolivariano, debilidad que es aprovechada por la dirigencia opositora y sobre todo por los medios comunicacionales cartelizados.
 Hasta el momento sigue siendo tabú hablar de la sucesión o la sustitución de Chávez, de cara a los seis años de gobierno que le esperan, de ganar en octubre. La Constitución señala que de no lograr completar los dos primeros años de gobierno se deberá llamar a nuevas elecciones. Si no, el orden de sucesión es primero el Vicepresidente (que es de designación directa del mandatario) y luego el presidente de la Asamblea Nacional: Elías Jaua y Diosdado Cabello, por ahora. Aunque hablar de ello es tabú, varias encuestadoras han medido los potenciales apoyos electorales a dirigentes chavistas.
Ante la posibilidad y/o eventualidad de que Chávez no sea el candidato el 7 de octubre, por motivos de su enfermedad, el gobierno ha cambiado su discurso publicitario, ya que ahora el mensaje se centra en que los venezolanos tendrán que escoger entre dos proyectos, y no solo sobre una persona, tratando de darle sustentabilidad en el futuro al chavismo, más allá de las individualidades.
Chávez sabe que debe aflojar las tensiones, pujas y disputadas dentro del campo bolivariano, y por ellos enfatiza en las dimensiones del proyecto nacional y popular, pero también en las cívico-militares: “La unidad cívico-militar es la garantía de la independencia del país”, señaló, e instó a los efectivos militares a elevar el nivel de conciencia, soberanía y patria ante los planes desestabilizadores que preparan los partidos de la derecha venezolana, auspiciados por el gobierno de Estados Unidos.
Un sector de la oposición sigue planteado el retiro de la candidatura de Capriles. “El muchacho no levanta”, y así lo revelan todos los días las diferentes encuestas. Pero no hay que olvidar, tampoco, que los medios de comunicación comerciales cartelizados, desde el 12 de febrero, adoptaron la estrategia de contenerlo y tampoco los partidos integrantes de la Mesa de Unidad Democrática le han reconocido su liderazgo. Hay quienes apuestan a nuevas elecciones en los próximos dos años…
Para varios analistas, la estrategia de Washington es tratar de evitar la realización de las elecciones venezolanas a partir de actos de desestabilización, con el uso de terroristas, paramilitares, para evitar el resultado. Chávez alertó que “sectores enloquecidos” de la ultraderecha serían capaces de cometer cualquier tipo de locura, articulando un movimiento con intervención extranjera, dado “el poco arrastre” de la candidatura de Capriles.
 Recordó que a pesar de las amenazas extranjeras en Venezuela existe un proceso en marcha, y por lo tanto señaló que un ataque similar al de Siria no es aplicable en América Latina. Para muchos, el principal peligro que confronta la estabilidad política venezolana, es la importación de terroristas colombianos contratados por fuerzas opositoras, que pueden tratar de fomentar el caos y la subversión en pleno período electoral.
Tanto oficialismo como oposición presentan estructuras cruzadas por tensiones, presiones y líneas de fractura, que para algunos analistas se mantienen unidas quizá por la polarización política. Este equilibrio seguramente se resquebrajará ante una derrota, lo que amenaza a un desarrollo más allá de lo político: violento. Obviamente, la derrota es el disolvente de la cohesión.
 La lucha es también por la supervivencia y para ello se hace necesario dividir al adversario ya que una derrota contundente acelerará y profundizará las fracturas internas.
Con una pequeña ayuda de ...
Hay novedades en el campo mediático. Convencidos de la falta de credibilidad de los medios venezolanos, la estrategia comunicacional que aplica la derecha nacional y trasnacional es la de “generar” informaciones en diversos medios gráficos de América Latina (La Nación de Argentina, por ejemplo), Estados Unidos y Europa, para intentar presentarlos como “objetivas, imparciales y neutrales” y reproducirlas dentro del país.
 Para el diario español ABC, Chávez toma un opiáceo que es “cien veces más fuerte que la morfina” para aliviar los fuertes dolores que le causa “el persistente avance del cáncer en los huesos”, según un “informe de inteligencia”. Además de ese medicamento, denominado “fentanilo”, los médicos también le suministran “bisfosfonato para combatir la progresión de la metástasis” y “corticosteroides para aliviar los efectos secundarios de la radiación y la quimioterapia”, indica el medio.
La campaña siguió en Estados Unidos, donde el “periodista” Dan Rather, de la cadena HDNet, señaló –sin siquiera ruborizarse- que el cáncer del presidente de Venezuela se encuentra “en su etapa final” y es “dudoso” que le permita vivir para ver los resultados de las elecciones del 7 de octubre. Rather cita “una fuente altamente respetada y cercana a Chávez, que conoce su estado y su historial médico”, y señala que el mandatario padece de rhabdomyosarcoma metástico, un tipo de cáncer muy agresivo que se encuentra “en su etapa final”, “un par de meses, como mucho”.
Lo triste es que Rather fue un ícono del periodismo en Estados Unidos cuando allí todavía existía el periodismo. Fue el fin de una larga y prestigiosa carrera personal, y también el del gran periodismo en las cadenas de televisión que junto a los grandes diarios se transformaron en divulgadores de la propaganda corporativa.
 
El miedo y la política
El ex vicepresidente José Vicente Rangel denunció la especie que comenzó a circular semanas atrás en el sentido de que la población venezolana es prisionera del miedo. “Pero no del miedo al hampa, que se justifica plenamente debido al auge del delito, sino a un miedo difuso, de signo político, para ejercer presión sobre la opinión pública. Especie de antesala al cuestionamiento de un resultado electoral favorable al chavismo el 7 de octubre”.
El sacerdote jesuita Luis Ugalde, exrector de la Universidad Católica señaló que el hecho de que las encuestas le otorguen a Chávez amplia ventaja sobre Capriles Radonski, se debe a que los encuestados tienen miedo de manifestar su verdadera intención de voto. Es decir, que el temor es determinante en lo que registran esos instrumentos.
La característica de esta campaña -con abundante difusión mediática- la confirma el exalcalde derechista Leopoldo López: “Hay que sacudirse el miedo a represalias por ir a votar el 7-O”. Otra dirigente opositora, Corina Machado, sostiene que “las personas tienen miedo de revelar su intención política”. Pareciera que preparan nuevamente el ambiente para futuras denuncias de fraude.
Hay otra clase de miedo, como lo reconoce Carlos Blanco, ex ministro de Carlos Andrés Pérez, quien reconoce que hay ciudadanos que quieren cambio pero que no encuentran todavía en la candidatura opositora la posibilidad de conseguirlo y conservan la remota esperanza de que la reelección del presidente Chávez impida el caos. Un miedo válido y lógico, por lo demostrado por las fuerzas opositoras hasta ahora.
La intención de voto a favor de Hugo Chávez marcó 54,8% en mayo pasado, mientras que el candidato opositor Henrique Capriles se ubicó en 26,3%, de acuerdo con un estudio realizado por el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (Ivad), que por cierto no es nada oficialista.
Más a la derecha
Nadie duda que Primero Justicia (PJ), el partido de Capriles Radonsky, por sus definiciones ideológicas y su filiación internacional, es la expresión ultraconservadora… pero a veces la vida te da sorpresas, y que muchas otras organizaciones dentro de la MUD los superan en parecerse cada vez más al PP español.
Es interesante la nueva mirada del PJ sobre las misiones –quizá sea sólo por ventajismo electoral-, mientras otros sectores socialdemócratas y socialcristianos insisten en alejarse cada vez más de las demandas populares, como la campaña que hicieron en los medios contra la reducción de la jornada laboral, la nueva ley del Trabajo y su amenaza de “denunciarla” ante la OIT.
Hoy ya es muy difícil saber quien está más a la derecha, si el MUD, Primero Justicia o los medios cartelizados.
Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC).

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